Entendiendo a Keynes

“Disclaimer”. No soy economista aunque en los últimos tiempos me he interesado por ella y he leído unos cuantos artículos sobre el tema. Dentro de todo lo que he leído lo que mejor argumentado y mejor explica la realidad me ha parecido que es la escuela austríaca de economía. No obstante no me limito a leer sólo textos de esta corriente. Me parece sano y enriquecedor leer visiones contrapuestas. Este post trata de abordar el entendimiento que he alcanzado sobre el Keynesianismo, y por qué no me ha convencido.

John_Maynard_KeynesTraté de leerme la “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”, el libro más destacado de Keynes. Pero resulta un libro excesivamente difícil de leer para el que no tiene conceptos avanzados de economía ni tampoco el tiempo suficiente para detenerse en cada página. No obstante de lo que leí me quedó la impresión de que el objetivo primordial de Keynes es perseguir el pleno empleo. Ya que al final de lo que come la gente es del fruto de su trabajo.

Keynes supedita todas las herramientas económicas a la consecución de ese pleno empleo. Desprecia el hecho de que los recursos efectivamente sean escasos y valiosos. Como en su famoso ejemplo de que el Gobierno enterrase botellas llenas de dinero para encargar a las empresas que las desenterrase. Según él, eso sería una forma de generar “movimiento” económico y por lo tanto empleos. No cabe duda de ello, pero lo que no está claro es lo que pasaría al finalizar esta tarea.

Otra constante es el uso del PIB como mantra. Básicamente (y vuelvo a recordar que no soy economista, así que mi precisión en las definiciones es solamente el grado de comprensión que he alcanzado de ellas) el PIB mide la “cantidad” de producción generada en un año en una economía (p.ej. un país). Es una medida de la “cantidad” de actividad económica habida. No me parece que sea una buena medida porque no toda la producción es sinónimo de aumento de riqueza. Por ejemplo todas las casas vacías que han quedado tras la reciente burbuja inmobiliaria. Están ahí, se han producido, el PIB aumentó esos años durante los que se construyeron esas casas. Pero en realidad no tienen utilidad alguna y están ahí desperdiciadas y nadie las quiere. Todos los recursos materiales y humanos empleados en esas casas no han provocado ningún enriquecimiento al conjunto.

Keynes en su libro habla repetidas veces del PIB potencial que tendría una economía si todos sus recursos estuviesen empleados. El empeño de Keynes en llevar el PIB actual al nivel del PIB potencial le hace proponer medidas como el ejemplo de enterrar las botellas anteriormente señalado.

Recientemente Paul Krugman (el más influyente Keynesiano de la actualidad) lanzó la idea de que una amenaza de invasión alienígena sería buena para salir del bache de la crisis, ya que se movilizarían ingentes recursos y se crearía muchísimo empleo. Aunque finalmente se descubriese que la amenaza fuese falsa, Krugman afirma que el esfuerzo habría merecido la pena ya que el PIB habría aumentado.

currisDe alguna forma este ejemplo es equivalente a construir millones de casas vacías. ¿Qué sentido tiene hacer cosas que no reportan utilidad a nadie? Sí, se crearían empleos mientras durasen estas medidas, y el PIB aumentaría durante ese tiempo. Pero ¿qué queda de todo eso cuando finalice la tarea? ¿Casas vacías? ¿En qué enriquece eso a la sociedad? Y más importante, el coste de oportunidad ¿qué se podría haber hecho alternativamente con esos recursos y que nunca se va a hacer? Me parece un parche temporal, una especie de “patada hacia adelante” y a ver que pasa. Aplicar estos ejemplos sería convertirnos en los famosos “Curris” de los Fraguel.

Otra constante es la creencia en las bondades de la planificación. La economía, o más bien el mercado, es la suma de miles de millones de interacciones diarias cambiantes y caprichosas entre millones de individuos. Es imposible en la práctica planificar el sentido y los resultados de esas transacciones. Es por ello que estos ejemplos de dirigismo estatal, como el tan lamentable Plan E, han resultado un sonoro fracaso. Aunque seguro que se pueden encontrar contraejemplos.

austeridadKeynes, por contra, no apostaba por el gasto público indefinido como se comenta generalmente. Sólo lo preconizaba durante las crisis y proponía ahorrar durante la época buena. Como la hormiga del cuento de la hormiga y la cigarra. Pero políticos sólo se han quedado con la cantinela del gasto público y lo aplican durante la crisis y la bonanza. Véase el incremento del gasto público en España durante la última década (línea roja).

En resumen, siendo sus objetivos loables, como conseguir el pleno empleo como medio de facilitar la subsistencia a las personas, creo que precisamente el enfoque en conseguir esos objetivos les hace a los keynesianos intentar retorcer o reformar la realidad con la consecuencia de que sus propuestas habitualmente consiguen lo contrario de lo que esperan.

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