29-S: Lecturas para una huelga

Aquí una selección personal de artículos de blogs sobre la huelga del 29-S.

Una huelga equivocada – Roger Senserrich

Hay algo obvio sobre nuestro mercado laboral: nuestro experimento de costes de despido altísimos para trabajadores indefinidos y contratos basura para los temporales no lo tiene nadie más. Nadie protege a los insiders con este celo medieval y esas protecciones barrocas llenas de jueces y abogados, y nadie deja a los outsiders tirados con la misma saña que nosotros.

Esta es la ley laboral que tenemos en España. Estoy bastante de acuerdo con todo el análisis que hace. Hay que tirar lo que tenemos, que en muy buena parte es responsable de los altos niveles de paro que hay y hubo en los últimos 10 años, e intentar copiar lo bueno de otros países en los que este tema funciona mucho mejor.

No estoy tan de acuerdo en la visión tan positiva que tiene de los efectos de la reforma. Me parece que sólo incide en el despido. Si coincido con que reducir las barreras de salida (= despido) es también reducir las barreras de entrada (= contratación), o sea que algo favorece la contratación ya que el de despido es un coste que se tiene en cuenta a la hora de contratar. Por eso se contrata temporal y no indefinido. No obstante me parece que en la reforma laboral falta un paquete muy importante de medidas favorecedoras de contratación y movilidad laboral.

Por cierto, para los que lean esto y sean amigos de “etiquetar”, Roger es muy poco sospechoso de defender posturas de “derechas” como ha demostrado a lo largo de innumerables artículos en su excelente blog.

Huelga ¿SI o NO? He ahí el dilema – Desde el Exilio

Se critican varios de los argumentos dados por los sindicatos para apoyar la huelga. Por ejemplo, el hecho de no criticar al Gobierno porque las medidas y reformas “anti-sociales” han venido dadas por algún agente exterior o por los malvados “mercados”. En realidad estas han venido impuestas como resultado de una nefasta política de despilfarro anterior, que ha traído como consecuencia que a España nos cerrasen el grifo del dinero. De repente ZP descubrió, a la fuerza, que el dinero no aparece por arte de magia sino que hay que sacarlo de algún sitio.

Otra parte del artículo se dedica a atacar a los sindicatos, en parte en coincidencia con argumentos que daba yo mismo anteriormente. Aunque a veces entra en la batalla de las etiquetas, cosa que no me gusta en absoluto.

Las razones de mi huelga – El Incordio

Básicamente defiende que el cabreo general que se está apoderando del ciudadano corriente ha de manifestarse de alguna manera y que una buena forma sería empezar por esta huelga.

Sí pero no. Estos sindicatos serían absolutamente incapaces de tomar nota de lo que hubiéramos dicho y canalizarlo en nuestro hartazgo de la clase política. Al fin y al cabo, ellos también son clase política y también viven, y muy bien, de nuestros impuestos. Sus incentivos para cambiar el estado de las cosas es nulo.

Finalmente estoy muy de acuerdo en su percepción de una sociedad civil española aborregada, expresada en su análisis post-huelga en “Un futuro nauseabundo“:

Nuestra generación -la del desarrollismo y aledaños, que yo estoy más bien en los aledaños- ha dilapidado como un verdadero hatajo de niñatos, de pijos, un patrimonio que nuestros abuelos conquistaron con sangre (literalmente) y nuestros padres con sudores, con esfuerzos y, en no pocos casos, con muchísimo sufrimiento. Nos hemos autocastrado en la grasuza infecta y cochambrosa de nuestro hedonismo, de nuestra molicie, que no hemos sabido limitar ni mantener dentro de unos esquemas racionales. Más de cincuenta años de avances sociales, de humanización del trabajo y de las relaciones económicas -aún con todo lo que había por hacer-, se han ido a la puta mierda, simplemente porque, como no nos lo habíamos ganado, como nos había sido regalado sin mérito alguno por nuestra parte, no hemos considerado… rentable (o más bien cómodo, satisfactorio o divertido)… realizar el menor sacrificio, el menor esfuerzo, la menor lucha por conservarlo.

Más referencias:

Si él lo dice… aunque toda la prensa habla en sentido contrario.

Defendiendo la actuación de los piquetes.

Sí pero no. Estos sindicatos serían absolutamente incapaces de tomar nota de lo que hubiéramos dicho y canalizarlo en nuestro hartazgo de la clase política. Al fin y al cabo, ellos también son clase política y también viven, y muy bien, de nuestros impuestos. Sus incentivos para cambiar el estado de las cosas es nulo.

29-S: Yo NO voy (II)

Pero por si fuera poco el descrédito que tienen los sindicatos actuales y que no los hace representantes cualificados, ha caido en mis manos un panfleto de UGT sobre la huelga y los motivos que alegan para que la secundemos.

UGT y CCOO exigen:

Una política que reduzca el déficit público mediante el incremento de los ingresos y no mediante la reducción del gasto, …

En su lenguaje, incremento de los ingresos = subida de impuestos. Los que pagamos el grueso de los impuestos somos los asalariados a nómina (p.ej. vía subida del IVA) y no “los ricos” como nos quieren vender. Es decir, que exigen que nos suban los impuestos.

La retirada de una reforma laboral lesiva que facilita el despido y empeora las condiciones de trabajo

Estoy de acuerdo en que la reforma laboral es mala y hay artículos que no tienen ningún sentido, como el que permite a la empresa despedir basándose en una simple previsión de menores ganancias. Ahora bien, hay que hacer reformas ya que la ley vigente hasta el momento es en buena parte culpable de que en España tengamos el doble de paro que en Europa. Algo se podrá cambiar. Algo estarán haciendo bien en Holanda y Dinamarca con índices de paro actuales del 5% que podamos copiar.

Queda además muy bonito decir que se defienden los derechos del trabajador, pero para que tenga derechos lo primero que tiene que tener es trabajo. Esto no ha preocupado a los sindicatos mientras se añadían millones de españoles a la cola del paro. Defender la ley laboral anterior es defender una ley generadora de paro, que no ayuda en absoluto a crear empleo.

Las cosas han cambiado. Al menos durante una buena temporada serán mucho peores que como las hemos vivido estos últimos años. Hay que adaptarse… o morir. Habrá que generar empleo aunque sea en peores condiciones, pero lo fundamental es que la gente vuelva a estar ocupada.

Defender el sistema público de pensiones como eje central de nuestro sistema de protección social, …

Aquí mi discrepancia es de raíz. No quiero que mi jubilación dependa del capricho del gobernante de turno. Yo no quiero que nadie me diga cuando me puedo jubilar. Quiero hacerme responsable de mi vejez y decidir yo cuando puedo jubilarme. Mi preferencia en este terreno, más respetuosa con la libertad y responsablidad individual, sería para un sistema de capitalización probablemente con un componente mixto. Este tema daría él sólo para otro artículo.

Una nueva política fiscal que refuerce la estructura de ingresos del Estado, recuperando impuestos suprimidos y apostando por una mayor recaudación basada en la progresividad fiscal; …

Esto ya lo dijeron más arriba: más impuestos. Agárrense sus carteras.

Aparte de esto solo hay alegatos contra el malvado empresario.

Estos sindicatos han sido cómplices de la política de despilfarro del Gobierno que nos ha llevado a tener que hacer reformas como ésta y peores que habrán de venir. No han reconocido su error, no me lo esperaba, pero tampoco de su boca ha salido una palabra de crítica hacia el Gobierno. Esta huelga parece un paripé para intentar lavar la imagen.

Si no tienen nada mejor que argumentar, desde luego no me han convencido y muy al contrario me posiciono en contra de estas demandas que opino, solo traerían más depresión a España.

29-S: Yo NO voy (I)

Ante la huelga general del próximo 29-S he decidido no sumarme. En primer lugar porque los sindicatos que la convocan están completamente desacreditados ante mis ojos y probablemente ante los de buena parte de la sociedad española.

Unos sindicatos que en más de 3 años de crisis han aplaudido con las orejas las desastrosas medidas del Gobierno que sólo tenían un final posible: el que estamos sufriendo. Ahora no queda otra que ajustarse el cinturón, porque no hay pasta. Aun hoy los sindicatos se cuidan muy mucho de criticar a un gobierno incompetente.

La actuación de los sindicatos durante la crisis hasta el momento me ha parecido impropia de alguien que se dice defensor del trabajador, ya que apenas han criticado al Gobierno ni propuesto alternativas pese a los nuevos 3 millones de parados. No han movido ni un músculo mientras el paro se convertía en una lacra. Sólo desde que se bajaron los sueldos de los funcionarios, entre los que se incluyen muchos sindicalistas, han movido ficha.

Además han aprovechado la más mínima ocasión para lanzar puyas al PP que no pinta nada ya que no está al mando (véase el vídeo de UGT promocional de la huelga). Otra cosa sería que les criticasen con mayor o menor razón si el PP estuviese gobernando, pero no lo está así que no veo el sentido de las críticas en lo que es un insulto a la inteligencia. Ahí han ido con especial virulencia contra Esperanza Aguirre, que habrá motivos para atacarla, pero que en este campo preside la comunidad autónoma con mejores cifras de empleo.

Unos sindicatos que no se han dado cuenta de que la situación ha cambiado, que no es posible mantener los derechos anteriores, que no volveremos a “lo de antes”, que las leyes que tenemos son las que hacen que el paro en España haya sido siempre el doble que en cualquier otro país europeo, que en España es casi imposible crear una empresa.

Unos sindicatos que no parecen darse cuenta de que es el empresario es el que crea empleo, desde luego no los sindicatos, y que han arremetido desmedidamente contra este colectivo (ver nuevamente los lamentables vídeos de UGT) que tal parece según ellos que cierra empresas por placer y que se recocija despidiendo gente. No ven que el empresario es imprescindible para que exista trabajo, ellos no. Ojo, que empresario no sólo es Botín o Amancio Ortega, empresarios son los miles que abren un bar, una tienda, se hacen fontaneros por su cuenta, etc.

Unos sindicatos que son unos parásitos, ya que cobran suculentas subvenciones de los presupuestos (= les mantenemos con nuestro dinero). Además controlan una ingente cantidad de recursos a través de los cursos de formación que en muchas ocasiones son completamente inútiles y solo sirven para engrosar sus arcas. Esta dependencia de los presupuestos hace que sean agradecidos con quien les da de comer, el Gobierno de ZP, que les ha doblado la asignación en los últimos dos o tres años. Una buena forma de tenerlos callados. Así parece más lógico que no abran la boca contra el gobierno.

Los sindicatos tendrían que vivir de las cuotas de sus afiliados. En ese caso tendrían incentivo para defenderlos, no como ahora que su incentivo es no morder la mano que les da de comer.

Otra muestra de parasitismo es el asunto de los liberados. ¿Por qué la empresa tiene que pagar a un señor para que no haga nada, como sucede en la mayoría de los casos? ¿Por qué con los impuestos (= nuestro dinero) hay que pagar a una caterva de liberados en las administraciones públicas? Nuevamente este personal debería pagarlo la organización a la que sirven.

Y otra consideración, menos seria pero que me ratifica:

Los de la “ceja” han apoyado públicamente la huelga. El que sea apoyada por esta panda de despreciables parásitos es razón suficiente por sí misma para posicionarme en contra. “(La huelga) no va contra ningún partido”, dicen estos… pues que sigan aplaudiendo con las orejas la labor de ZP. Claro que a ellos les ha ido divinamente.

En fin, que no apoyaré a unos sindicatos que han perdido totalmente la esencia de su ser.

La Semana Liberal (23-sep-2010)

Sobre economía (y la crisis)

Produciendo “lo que sea” – Juan Ramón Rallo

Crítica a la repetida idea keynesiana de que para salir de la crisis hay que gastar en producir sin importar mucho en que se produzca. En esta línea de pensamiento se han producido todas las ayudas económicas de los Estados en base a darle a la “máquina de imprimir billetes” generando montañas de deuda que habrá que devolver en algún momento… si se puede.

Es la misma idea que ilustró los famosos planes E de Zapatero y que se puede enunciar como que se genera riqueza pagando a alguien por cavar una zanja y a otro para taparla a continuación. Claramente un absurdo.

Es más, parece que ahora mismo la FED estadounidense está pensando en añadir más billetes a la ingente deuda de los EE.UU.

Sobre economía

¿Qué es la especulación? – El Blog Salmón

Una explicación del papel que ejerce el especulador dentro de la economía. Y es que no hay que encasillarse en el tópico del “malvado especulador”. Finalmente es el especulador el que asume los riesgos que otros no quieren correr. Precisamente ese riesgo tiene un precio y es por eso que cuando ganan, que no siempre ganan (sino cualquiera podría hacerlo), sus ganancias son muy altas.

una acción especulativa se entiende como la inversión que se realiza en activos que no garantiza la seguridad de retorno del activo adquirido ni tampoco asegura el beneficio esperado por la inversión realizada.

El punto más importante de la función especulativa dentro de los mercados lo encontramos en el aseguramiento del precio de la producción en el futuro.

En este ejemplo el que el especulador corra con el riesgo permite que el productor cobre lo que ha pedido independientemente de lo que pase más adelante.

los Gobiernos están buscando fórmulas para regular la especulación y los movimientos de capitales, mediante los planteamientos del establecimiento de la Tasa de Tobin o mediante la prohibición de las operaciones en corto (…)
La realidad es que cualquier regulación severa sobre los mercados financieros afectará directamente a la liquidez existente y a los costes reales de financiación de los estados y empresas.

Sobre libertades

Huxley contra Orwell. ¿Quién tenía razón?

Interesante comparativa entre dos de los libros distópicos más famosos de todos los tiempos: “1984” y “Un mundo feliz”

Por ejemplo:

Orwell temía a aquellos que podían prohibir libros. / Huxley temía que no habría ninguna necesidad de censurar ningún libro ya que nadie estará interesado en leerlos.

En mi opinión ambos tenían razón.

La ciudadanía se va adormilando progresivamente hacia lo caricaturizado en la película “Idiocracia” gracias a una falsa sensación de protección proporcionada por el Estado, similar a la descrita en “Un mundo feliz”. Esta actitud se podría resumir en “¿Para qué me voy a preocupar de mi vida? Ya habrá alguien que procure por mi bienestar”.

Pero por otra parte el poder gobernante va paulatinamente implantando las medidas de control descritas en “1984”, en buena parte gracias a la pasividad anterior, y sin atisbo de que se produzca una vuelta atrás.

Sobre historia de la economía

Hayek y el surgimiento del orden libre – Juan Ramón Rallo

Turno para otro de los grandes de la llamada escuela económica austríaca, tan afín al liberalismo ya que defiende la libertad como valor fundamental para la creación de más prosperidad.

La cuestión central en el pensamiento hayekiano que se plantea por primera vez en este seminal artículo es cómo resulta posible que cada individuo se coordine de manera exitosa con el resto de la sociedad sin que nadie esté “al mando” para organizarlos a modo de piezas de un engranaje superior: cómo emergen los órdenes de manera espontánea y no planificada.

Hayek fue el autor de la frase “socialistas de todos los partidos” que hay que entender como “intervencionistas de todos los partidos”. Para Hayek el intervencionismo del Estado en general ocasiona consecuencias negativas y se establece una espiral intervencionista que no cesa de aumentar. Hayek escribió “Camino de servidumbre” donde postulaba que esta espiral finalmente degenera en dictaduras, aunque hay que tener en cuenta que este libro fue escrito en pleno apogeo del comunismo en la extinta U.R.S.S.

En cuanto a la frase en España podemos ver que se cumple perfectamente. Todos los partidos son amigos de intervenir e imponer sus ideas a golpe de decreto, limitando y ahogando por tanto poco a poco la libertad del individuo, y por otra parte reduciendo la prosperidad (ver artículo de Nada Es Gratis en la anterior Semana Liberal).