La semana liberal (31-ago-2010)

Sobre Intervencionismo y Libertades individuales

El salario del miedo – Carlos Rodríguez Braun

Tal el pensamiento único: hay muchas catástrofes, desde el paro hasta las pensiones, desde la obesidad hasta el tabaquismo, desde la crisis hasta el calentamiento global, que sólo pueden resolverse con menos libertad, y para eso está la política. Los riesgos más o menos conocidos que las personas o las empresas podríamos soportar se vuelven responsabilidades sociales que el Estado debe asumir.

El Estado está asumiendo muchos papeles que no le corresponden. Lo peor de este efecto es que el ciudadano ya no tiene una conciencia de responsabilidad sobre su vida ya que, parafraseando a Abraham, “el Estado proveerá”. El Estado es el nuevo Dios que todo lo puede y que vela por nosotros para que no suframos.

El pernicioso resultado es que, despojado de la necesidad de ser responsable con su vida, el ciudadano efectivamente se comporta como si no lo fuera empeorando con su inconsciencia su situación. No hay incentivo para disciplinarse, sacrificarse y mejorar, como nos ejemplificaron nuestros abuelos en tiempos sin duda mucho más difíciles pero de los que pudieron huir y llegar hasta donde estamos hoy. ¿Gracias al Estado? No, gracias a su duro trabajo.

Es una trampa, dice Anthony de Jasay (“Is society a big insurance company?”, http://www.econlib.org) porque los humanos libres nos protegemos, por ejemplo, con seguros, y no tenemos por qué aceptar como obvio el que nos arrebaten la libertad y los bienes a cambio de una seguridad que definen otros y pagamos todos.

El Estado, para aparentemente proveer esa seguridad, te quita primero el fruto de tu trabajo. Posteriormente restringe lo que puedes y no puedes hacer. A medida que los incentivos para ser responsable de uno mismo descienden, el Estado se ve obligado a restringir aun más la esfera de libertad individual en una carrera alocada por un camino de servidumbre que esperemos no recorrer por completo (y personalmente me parece muy complicado que lleguemos a hacerlo).

Sobre Intervencionismo y Economía

Productividad, innovación y regulación autonómica – de Francisco Marcos y Juan Santaló (Nada Es Gratis)

La ecuación es sencilla y se cumple prácticamente siempre:

Más regulación = menos competencia = menos innovación = menos productividad = menos prosperidad

Un exceso de regulación eleva las barreras de entrada de competidores. Es decir, es más difícil crear una nueva empresa que entre a competir con las existentes.

Una nota: alucinante el gráfico de la producción legislativa de las comunidades autónomas.

Sobre Historia económica

Del desorden financiero a la quiebra de Estados Unidos – Marco Antonio Moreno (El Blog Salmón)

Final de una serie donde se explica la evolución del dólar (y por ende las finanzas públicas de EE.UU. en el siglo XX). En resumen, cada vez que EE.UU. se acercaba a una situación de impago cambió las reglas del juego (p.ej. anulando la convertibilidad oro-dólar). Pero no para arreglar el problema sino en una huida hacia delante que nos ha traído hasta esta megacrisis.

según el Acuerdo de Bretton Woods, podía pagar sus déficit de exportación enviando más dólares a sus acreedores. Como era la única fuente de la divisa internacional, Estados Unidos tenía una clara ventaja sobre el resto del mundo: era el único país que podía pagar sus deudas imprimiendo dinero.

la llegada al pick del petróleo (situación que obligó a Estados Unidos a importar petróleo, en circunstancias que hasta entonces exportaba petróleo) y los resultados adversos de la guerra de Vietnam. Ambos hechos arrasaron con las reservas de oro de Estados Unidos y el país se fue a la quiebra.

Todo esto cambió cuando Richard Nixon eliminó la convertibilidad del dólar en oro aquel 15 de agosto [de 1971]. Desde ese momento, todo se pudo pagar en dólares y Estados Unidos pudo comenzar a imprimir la cantidad de dólares que quisiera.

Esta operación se repitió al menos un par de veces a lo largo del siglo XX. Primero cuando EE.UU. varió a su conveniencia la paridad oro-dólar. Luego, ahogado por las deudas, fijó su moneda con un cambio fijo respecto al oro, que es la situación que describe el artículo. Finalmente, nuevamente endeudado, EE.UU. dejó de pagar con oro y pagó simplemente con papelitos verdes. Es evidente que en cada momento se buscó la manera de continuar con el pufo.

Por ejemplo ahora los chinos tienen el mayor pufo mundial, 800.000 millones en bonos estadounidenses (= dólares). Ellos ya se han dado cuenta de ello, y están reduciendo la cantidad de bonos de EE.UU. en su poder.

Finalmente, la conclusión de Marco Antonio en su artículo “Solo la creación de empleo puede detener la crisis y esto implicará necesariamente resetear gran parte del proceso de la globalización.” no tiene nada que ver con el resto del artículo (ya no voy a entrar si estoy o no de acuerdo) y responde a su visión keynesiana de la economía según la cual ha expresado teorías similares en otros artículos suyos.

Parte 1: El origen del caos financiero y del desempleo global

Parte 2: Las causas materiales de la crisis

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